El sábado 6 de abril de 2013 Villalpando revivio la fase previa a la burbuja, vivio por encima de sus posibilidades. Villalpando un pueblo de 1650 habitantes.
Por la mañana tuvo una carrera urbana de 10.000 metros además de otras que presidia y corría Chema Martinez, descendiente de padres de Villalpando. Por la tarde tuvo a Santi Blanco, ex ciclista de éxito profesional que intervino en el coche del Juez de carrera y entrego los premios como anfitrión por segundo año consecutivo.
Un lujazo y vida al pueblo.
Amen de comentarios anónimos en el Blog de Agapito, que él no debia permitir, tiene un blog no un foro, y con educación se lo he dicho, en los que destacan si un hijo u otro corrio o gano por que el hombre de buena voluntad rápido quiso contarlo a los de fuera.
Yo hare en mi Blog un artículo especial un dia de estos sobre las redes sociales, y el contarlo todo, sobre el mal uso de las redes sociales, y los anónimos, la mayor cobardia de la democracia moderna.
En la carrera de atletismo parece intervino con algo de presupuesto para organizacion el Ayuntamiento. Nada que decir ellos sabrán en que y como gastan su presupuesto, que los ciudadanos les otorgaron el gobierno. Lo único que, como la Uefa hizo con Ibramovich al perdonarle una tarjeta vergonzosamente, el resto de organizadores de eventos ahora podran acudir a la equiparacion.
En la carrera ciclista, dónde dada mi amistad con Santi Blanco, intervine coordinando su asistencia otra vez a Villalpando, me quede sorprendido. Que implicación de los socios del Club Ciclista de Villalpando, que seriedad de Jesús Modroño, que trabajo de Ferchy Granado, felicidades a todos. Y lo que mas me gusto fue la seriedad de los jueces porque eso alargo la entrega de premios pero engrandecio la seriedad de la prueba a futuro. El lunch final fue apoteosico, a disposición de quien entro sin decir nada en contra de quien asistio, hay si los transeuntes de la plaza se enteran de este festin, habian aguantado la ceremonia hasta la noche.
Deporte, cultura, relaciones y solidaridad, es lo que vi en Villalpando el sábado, y una Tierra de Campos inundada de bellos campos verdes y agua, pero vacia de población feliz.
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